Así que en la sala cultural Miro Quesada en Larco han hecho una exhibición controversial en la que hay sangre, calatas y animales muertos. Esto ha enfurecido a la comunidad miraflorina, sintiendo su religiosidad ofendida, causando que hagan una recolección de firmas con una queja formal a la municipalidad (que financia la galería de arte) que terminó con el despido de su director, Luis Lama (Luchitox para los amigos).

 

La mayoría de gente se ha enterado de esto a través de un artículo super caviar publicado por La Mula (para variar) en el que se meten un florazo analizando la obra de arte realizada por Cristina Planas. En resumen: el arte es sagrado, la censura es el diablo, #NoAlIndulto. En realidad la obra de arte en si es lo menos importante de este tema. Hablemos de lo chévere: el tema de la censura.

En el artículo de La Mula dicen esto:

“[se debe] señalar el endeble criterio de una municipalidad representada por Jorge Muñoz que se deja presionar por grupos fundamentalistas y que es incapaz de mostrarse firme para defender valores artísticos y democráticos.”

Hasta donde yo tenía entendido, que una comunidad se una para protestar contra la Municipalidad que los representa es exactamente lo que se supone significa vivir en una democracia. Claro que La Mula no diría lo mismo si es que en vez de señoras cucufatas indignadas por una obra de arte fuesen hipsters adolescentes protestando todas las semanas al frente del McDonalds del parque Kennedy. ¿Double-standard much?

Calatas

Ahora, dejándonos de huevadas: el tema real no es la censura específica de esta obra de teatro, ni las señoras cucufatas jodiendo miraflores, sino el hecho de que es complicadísimo lidiar con que municipalidades estén invirtiendo dinero en galerías de arte. Es decir, que el arte esté siendo promovido por inversión pública trae consecuencias como lo que hemos visto pasar esta semana. Como democracia, ¿es válido que los ciudadanos tengan control sobre en qué se invierten sus impuestos? Y también: ¿por qué cabreó tan rápido la municipalidad de Miraflores? Según La Mula las señoras cucufatas reunieron mil firmas, lo que es fucking nada. ¿Qué chucha pasó en verdad? ¿Fue despedido Luis Lama pero la exhibición sigue abierta? Wtf.

En fin, queridos lectores, no sé. Si se sienten afectados por esta noticia supongo que podrían empezar a protestar en contra de cualquier inversión por parte de sus municipalidades. Con lo fallado que es el sistema y lo subjetivo  que es catalogar a algo como ‘ofensivo’ esto debería ser facilísimo. Sólo encuentra algo cultural que esté financiado por alguna municipalidad que te llegue al pincho, reúne mil firmas y haz un lío en las redes sociales. Ver qué pasa. Quizá se vuelva moda y no sólo las municipalidades cedan ante las quejas sino también corporaciones privadas. ¿Alguien se apunta a firmar mi campaña en contra de la redacción condescendiente de La Mula?

“la protesta está basada en una sensiblería arcaica y del medioevo incapaz de entender las expresiones y códigos artísticos.” – Edwin “Sorry pes” Chávez, LaMula.pe