De noche en San Isidro hay gente que es muy palta. Viven acá hace mucho tiempo y vienen de diferentes épocas. Son Héroes del Cenepa y de Tiwinza, ex tombos y  tombos (que los hay berracos y los hay tranquilos), residuos del VRAE (¿VRAEM?), choferes con poderes, seguridades de fantasía.

Muchos viven prácticamente acá y no los conozco muy bien pero sé quiénes son y lo que hacen. Les gusta cuidar la casa de un Mercedes del año.  Algunos son más pendejos de lo que parecen. De vez en cuando manejan el Mercedes, o se tiran a la esposa. Todos se cagan de risa de los serenazgos. No puedo verlos de día hace mucho tiempo porque no paso por la zona, pero siempre los recuerdo con cariño: el terror de las empleadas, de las colegialas blancas (y con suerte gringas), y de las tías deportistas. Amigos del perro, si es grande y pituco, se encariñan con el pasto si pueden poner su silla de plástico. Lentes oscuros y camisa de los noventas. No son wachimanes, porque tienen CV.

De noche son otra cosa.

Cuántas camionetas llegan a en la noche, con sus gorilas y sus chatos, que viajan a la tela y armados. Algunos, como los de esta noche llegan en camionetas de empresas de seguridad que nadie conoce. Lunas siempre polarizadas, camionetas siempre muy sobrias. Los que se bajaron hoy no hicieron bulla y tampoco se hicieron muchos problemas por verme con los perros. A esta hora parecen más preparados y sobrios.

Puedo decir qué hacen, pero no sé qué piensan. Solo sé que ya no son héroes. Es probable que si estás siendo asaltado a unos pocos metros estos tipos no se inmuten ni te presten mayor importancia. Pero tienen tasada la zona y saben quién es quién. Ellos también están mirando. Ahora tienen nuevo amo y misión. Trabajan para narcos, estereotipos judíos, políticos, grandes herederos, importantes empresarios.

Sus enemigos hacen trabajo de inteligencia durante los días. Terminaron en bandos distintos, quién sabe por qué. Ahora vienen en los interminables carros de Telefónica, DirecTV, empresas de gas que nadie conoce ni nunca ha visto, carros blancos station wagon con tanque de gas, ticos con cuatro tipos, loquitos con casaca. Vienen de trabajar a penas salen papá y mamá de la casa. Algunos conocen a las empleadas, algunos se las tiran. Vienen juntos, los buenos y los malos, solo que algunos no son caseta (cama) adentro. Prefieren que haya un banco cerca. Están siempre por los bancos de Dasso metiendo chacota, alucinando flaquitas, atentos al cajero y a la mionca ficha. Les es más fácil chambear cuando hay una construcción cerca. Les llega al pincho si hay o no una burbuja inmobiliaria.

Se miran, se conocen, se odian, se llegan al pincho y a veces se encuentran. A nadie le gustan los sapos, privados o plebeyos.