Así que hoy en Costa Rica, durante una de las audiencias ante la Corte Internacional de los Derechos Humanos, uno de los magistrados internacionales(Dr. Perez Perez!) mencionó que Villa Stein había denominado ‘caviares’ a los defensores de los derechos humanos. Aparentemente fuera del Perú, nadie tiene la mínima fucking idea de qué significa porque nadie más usa esa expresión (debido a que el diario Correo se publica exclusivamente en el Perú).

En cuanto a inventarse palabras, Aldo Mariátegui = Shakespeare

La mejor parte es que, no sólo los magistrados (o lo que sea) internacionales estaban confundidos sobre el término ‘caviar’, sino que, cuando le dan la palabra a una peruana para explique, tampoco tiene puta idea.

“Esa es una expresión que se está utilizando de manera despreciativa para determinados organismos de derechos humanos así como algunos sectores de la izquierda señalando de que se pueden expresar una.. vinculación hacia los derechos humanos o una vinculación hacia los pobres,” (???? !!!!)pero que en el fondo les gusta vivir, digamos, de una manera diferente, holgada, comiendo exquisiteces como el caviar según esta prensa que utiliza este término en caracter denigrante para los organismos de derechos humanos.”

No sé quién es la señora que dijo esto, pero aparentemente ha hecho que el Perú quede, internacionalmente, como un país donde nos referimos de manera ‘despreciativa’ a la gente que se involucra en temas de pobreza y derechos humanos. Chévere. Ah, ¡pero aguanta! Sólo los despreciamos si es que a estos promotores de los derechos humanos les gusta vivir de manera holgada.

Por cierto:

BUT ANYWAYS,

Aparentemente en Perú nos llega al pincho que a la gente adinerada que se vuelve todo roja, se le de por hablar de justicia social y redistribución económica. Obvio, pues, si es que la gente adinerada vive en una realidad absolutamente distinta al resto del país sin ningún tipo de conocimiento real de las condiciones y necesidades que sufre el resto de la población… y no, porque tus papás te pagaron un viaje a Cuzco donde te la pasaste haciendo yoga holística con gente cuya piel es más oscura que la tuya no te califica como un entendedor de la realidad social peruana. Qué fácil es ponerte tu polo del Che Guevera para ir al Regatas.

Tú sabes bien quién eres

Pero, ¿por qué me están leyendo a mi contarles sobre qué es un caviar cuando te lo puede explicar personalmente uno de los reyes caviares del Perú, Pablo Quintanilla?

Tiene todos los requisitos:

¿Blanco? Check!

¿Apellido compuesto? Pablo Quintanilla Perez- (de la) Wicht!

¿De izquierda? Check! [Citation needed]

¿Profesional en una carrera holgada? PhD en filosofía en la University of Virginia

¿Vinculación con la PUCP? Ultra check! Es el decano de la Facultad de Estudios Generales de Letras!

¿Adinerado? Así parece, por las fotos de sus viajes familiares que por alguna extraña razón están abierto al público en su Facebook personal.

Pablo Quintanilla escribió un artículo titulado ¿Qué es ser un caviar? que dice así:

“La palabra caviar fue acuñada a principios de los ochenta en Francia, durante el gobierno de François Mitterrand, básicamente ZZZZZZZzzzzzzzzz”

Recuerdo haber leído el artículo antes y no pienso leerlo otra vez, ni siquiera para resumir. Lo único que recuerdo es que nunca explica realmente qué es ser un caviar, sino que a través de su redacción absolutamente elitista e intelectualoide, el lector sólo puede quedar pensando “Bueno, supongo que un caviar es un maderfaquer al que le importaría un carajo entender un texto así.”

Llegó ese momento del artículo en el que me olvidé de qué estaba hablando y cierro rápido el tema. Ya que yo no voy a explicar qué es ser caviar, y obviamente Pablo Quintanilla no va a explicar absolutamente nada sin usar referencias a Wittgenstein o lo que sea, los dejo con un video que vi recién hoy y pienso que explica más claramente qué chucha está pasando en el Perú Lima con esta onda de los caviares y por qué tanto nos llegan al pincho.