Desde que creé mi cuenta de twitter, sólo la he usado para dos cosas: informarle a la gente de que estoy cagando y enterarme sobre qué tema está indignado el pueblo peruano hoy. Desde que Susy Díaz fue más eficiente en el congreso que Keiko Fujimori hasta las declaraciones homofóbicas de Miss Perú; desde clínicas veterinarias que van a cerrar y si no adoptan los perritos entonces van a sacrificarlos a todos hasta qué tan ofendidos podemos reaccionar ante el nuevo comercial de Marca Perú. Twitter, al igual que Facebook nos proporciona “información” inmediata e increiblemente masticada que nos permite, de manera extremadamente conchuda, formar opiniones sobre temas que apenas conocemos. Así, varias veces ya, el Perú 2.0 se ha unido masivamente para luchar en contra de régimes malvados tales como el de Kony y Taxi Satelital. A través de unos cuantos twits, notes, links a blogs y, por supuesto, imágenes llamativas con captions gigantes hemos condenado huevadas 5 minutos después de enterarnos de su existencia.

¿Se acuerdan todas la veces que estuvimos equivocados?

Pasar información por Facebook hoy en día es lo equivalente a mandar correos cadena acerca de cómo la Coca Cola puede oxidar clavos. Sin embargo, a la gente le encanta sentirse enterada de la coyuntura y a la gente, además, le encanta tener una opinión, usualmente radical, acerca de absolutamente cualquier tema que esté de moda. “Yo Soy” es una mierda a pesar de nunca haberlo visto en la tele. El bosón de Higgs cambiará todas nuestras vidas a pesar de no tener idea de qué es ni para qué sirve. PPK es la salvación/una puta mierda pero nunca he leído su plan de gobierno. Quisiera que todos los responsables por la creación del programa ‘Combate’ hubiesen muerto de SIDA en los 90s para que jamás hubiese existido una huevada así; tampoco lo he visto nunca en la tele.

Las opiniones coyunturales se han vuelto virales y así, tenemos una propagación masiva a través de redes sociales que condenan o alaban cada tema puesto en la mesa de Facebook o Twitter hoy en día. La transmisión inmediata de información condensada a una sola imagen o un par de párrafos es de fácil acceso y consumo por lo que vence las opciones de textos amplios, sin dibujitos. Estos productos mediáticos no sólo no informan en lo absoluto, sino que contribuyen a la falsa creencia de sus consumidores de sentirse informados. A pesar de que constantemente se desmiente la información propagada por redes virtuales, la gente sigue creyendo y compartiendo todo este material que se renueva semanalmente. Así, la mayor parte de la comunidad virtual que comparte información coyuntural es una cultura contumaz; persistente en el error.

Es así como, después de que en estas semanas se haya vuelto viral el tema de Conga, me resulta inevitable mantenerme absolutamente escéptico sobre el tema. Si bien es dado por sentado que, históricamente, toda información oficial por parte del Estado es digna de desconfianza apriori, ¿acaso el resto de información no lo es también?

Sabemos que la mayoría de medios masivos de comunicación (radio, televisión, periódicos) no están cubriendo los sucesos en el norte del Perú. Mas bien, la mayor parte de la información que recibimos del tema viene de páginas web, la mayoría siendo blogs de autores situados en Lima y luego un culo de posts en Facebook y Twitter sobre gente indignada, también en Lima. Los twits de Marco Arana no deberían de bastarnos para sentirnos informados, así como volantes y protestas organizadas por personas que se mantienen física y comunicativamente alejadas con el problema en si.

La presencia física de un periodista, o quien sea que quiera comunicar, en cuanto a cercanía a un evento dado es imprescindible. Me he pasado los últimos 10 minutos todo el día buscando blogs que hablen de Cajamarca que estén redactados por gente que esté en Cajamarca. Cero. Para ellos hablar de Cajamarca es tan abstracto como hablar de Lybia, y el hecho de que emitan juicios con tanta ligereza resulta un acto 100% pendejo. Sin embargo, hoy en Lima, hemos decidido prestarles toda la atención del mundo y aliarnos ideológicamente a los rebeldes. Porque suena paja, porque ‘abajo con el Estado’ y Viva la Revolución, pero sobre todo porque estamos siendo informados por un sólo punto de vista tan parcializado como las barbaridades que declara el gabinete. Hacerle caso a lo que está escrito en Internet es tan ingenuo como hacerle caso a lo que está escrito en el diario La Razón.

¿No estás cansado de ser engañado? Tú, sí tú, persona que está en contra de Conga y que hace un año votó por Humala. Prefiero considerarme desinformado antes dispararle a la gente equivocada.

Por estas razones, perdón Cajamarca: hoy no marcharé por ti.