Este mes hubo un suceso en el Perú que nos trajo recuerdos de la peor época de nuestra historia contemporánea. Una organización mal intencionada tomó rehenes a cambio de demandas absurdas e injustas. Peor aún, tras manifestaciones de violencia e intimidación, las demandas de estos individuos fueron cumplidas creando así un pésimo ejemplo para la posteridad. Un hito de la mediocridad y la debilidad de los dirigentes peruanos de ceder a demandas ante el terror. Estoy hablando de la toma del Matute por los aliancistas:

 

Los barristas entraron a las instalaciones del estadio Matute y la tomaron como protesta del hecho de que no les hayan regalado entradas. Creo que es irrelevante la importancia de los barristas como ’12vo jugador’ en un partido, así justo se haya tratado de un clásico contra la U que justo se avecinaba; tomar un estadio en protesta porque no te han dado entradas gratis es la manifestación más monse e injustificada que puede haber. Con problemas a nivel nacional como Conga, el caso de Doe Run y la llegada de Demi Lovatto a Lima, es rarazo pensar que lo único que haga reaccionar a cierto sector de la población sea que no tienen entradas gratis para un partido de fútbol. Eventualmente los dirigentes cedieron antes las demandas y les dieron a los hinchas sus entradas gratis y todo salió bien excepto por la enorme mancha dejada en la moralidad peruana.

 

Mientras tanto, al otro lado del Perú (Cuzco) un grupo integrado por miembros de Sendero Luminoso secuestraron a 36 trabajadores de Camisea y demandaron una enorme cantidad de dinero, armas, uniformes y dinamita. Debido a el hecho que los senderistas tenían escondidos a sus rehenes en el medio de la fucking selva, un operativo de rescate resultaba bastante improbable. Las únicas otras dos opciones eran o esperar a modo de asedio hasta que se cansen o, como sugirió Aldo Mariátegui en su columna del otro día: ” Napalm nomás si es necesario.”

Aldo Mariátegui

Y estas cosas las dijeron todos porque osea, negociar con terroristas sería inaceptable, ¿no? SPOILER ALERT: El secuestro se resolvió a través del cumplimiento de las demandas de los terroristas. Al igual que con el caso del Matute, los afectados (en este caso Camisea) decidieron acceder ante el terror y pagaron a los senderistas un monto que se estima que fue más o menos USD$5millones. Digo que se estima ya que no se ha publicado esto en ningún luga. La versión oficial del gobierno es que -no se pagó nada- y, es más, se felicitó el hecho de que Camisea no haya negociado con terroristas. Se dijo que ‘los senderistas se sintieron rodeados y por eso decidieron liberaron, entonces, liberar a los rehenes’. Lamentablemente para el gobierno absolutamente nadie en todo el universo jamás creería una huevada así, y el escepticismo sobre la efectividad o existencia de la operación ‘Libertad’ de parte de las fuerzas armadas/PNP se ha empezado a hacer pública. Sin embargo aparentemente la operación ‘Libertad’ tuvo bajas por parte de la PNP por lo que crece el misterio y confusión sobre qué realmente pasó durante la liberación de los rehenes. Así no sepamos los detalles de la negociación o el posible operativo militar, lo cierto es que la flata de información y diferentes versiones siendo presentadas han generado una tremenda desconfianza en el gobierno central.

“De un momento a otro nos despertaron por la madrugada y nos dijeron: ‘Váyanse ya’.” – Juan Choque Lloclle (uno de los trabajadores secuestrados)

Sea lo que sea que haya pasado, así en realidad Sendero no haya obtenido esos $5millones, los terroristas han logrado causar un shock mediático a nivel nacional que cumple con la parte de terrorismo que involucra terrorisar. El peligro inminente de ser secuestrado en la selva ahora es un miedo real. Ha vuelto el terror en el Perú y vivirá ahora en nuestras consciencias. Ha vuelto la desconfianza del pueblo peruano a las andanzas de su Gobierno. Los secuestradores tuvieron su final feliz.