Hace unas semanas estaba yendo por la calle y vi este cartel:

Y dije “¡Maldito! ¡Lesbianas!” 

Estos carteles estaban por todas partes de la ciudad, incluyendo bastantes avenidas principales. Por un instante en serio pensé que era una propaganda pro-derechos homosexuales hasta que me di cuenta que ‘ni cagando ningún grupo pro-derechos de homosexuales tiene plata para pagar carteles por toda la ciudad’. Además, aparentemente la chica de la imagen es una actriz la flaca de algún futbolista o algo, así que cada vez la teoría de ser propaganda social iba desvaneciéndose más y más. El misterio de la naturaleza de los carteles duró varias semanas, y en ninguna parte había ninguna información al respecto; los carteles no tenían ningún logo ni página web donde pudiese averiguar más sobre el tema. En el mundo de la publicidad esto se llama ‘campaña de intriga’ (probablemente) y se usa para que la gente como yo se pregunte ‘omfgwtf is this’. Después de unas semanas, se reveló el secreto de la campaña publicitaria. Era propaganda de Halls:

Pero no sólo era bambaza el hecho de que ‘a quién chucha le importa Halls‘ sino que, BRODER: acaban de cambiar un mensaje que promovía las alternativas sexuales lésbicas por un mensaje borderline homofóbico como si fuese aliviador. “No te preocupes, no son lesbianas :D”… Y tampoco digo que ‘a menos que una mujer agarre con otra mujer entonces es homofóbica’ (aunque ese argumento a veces funciona si quieres ver a flekiris agarrar), pero es la selección de palabras que usan que le da una tonalidad media ‘hasta el culo‘. “Me negaría a experimentar” significa un prejuicio establecido. Significa que la mujer en cuestión ya tiene planteado que bajo cualquier circunstancia jamás experimentaría con otra mujer porque se opone a la idea de ello. Ese es el tipo de pensamiento que lleva a ese típico auto-odio que sienten algunos homosexuales antes de salir del closet, al negar su homosexualidad debido a paradigmas negativos sobre el tema. Que una mujer se niegue a experimentar con otra mujer sería, potencialmente, que niegue experimentar sus impulsos sexuales y potencialmente ella se pierda de alcanzar satisfacción sexual, y nos perdamos el resto del mundo de uno de los milagros naturales del universo: parejas lésbicas.

¿Qué carajo, Halls? ¿Aparte de homofóbico, ahora tienen caramelos en cajitas en vez de barras? ¿Y el slogan es PEQUEÑO Y PODEROSO? ¿En serio quién ha estado a cargo de eta campaña? Alguien con complejos pendejazos, ese es quién:

“No importa el tamaño, sino cómo lo usas”

Y eso no es nada, en la versión argentina:

PALERMO. EN TU BOCA.

También, ¿se han dado cuenta que en los tres carteles las tres personas tienen la misma mano? What’s up with that? En todo caso, ya no se me ocurre qué más hablar de esto pero sí me sorprende que no haya saltado una horda de lesbianas a quejarse y postear por todo Facebook acerca de cómo ya nadie debería comprar Halls, aunque fácil no lo han hecho porque han cedido ante la necesidad que tienen de consumir Halls debido al mal aliento causado después de hacerse la sopa, YLS.