Al menos Keiko no salió elegida presidenta. Imaginen esto: apenas entraba, los criminales del régimen de su padre estarían esperando con ansias salir libres. Es más… su propio padre, autor mediato (o “autor intelectual” como dicen algunos periodistas) de crímenes contra los derechos humanos, ya que “no empuñó el arma” en las matanzas que se le atribuyen, estaría diciendo que sale en cuestión de días o semanas.

 

Al menos PPK no salió elegido presidente. Imaginen esto: con la fama de lobbyista que tiene, hubiera enviado a sus esbirros a negociar al extranjero ¡incluso antes de empezar a gobernar! Hubiera enviado a alguien a hablar de minería y energía con sus allegados, para regalarle el país al mejor postor. Sin asco.

 

Al menos Toledo no salió elegido presidente. Imaginen esto: el regreso de la pandilla Toledo, hermanos, familiares y amigos metidos en cargos públicos como si el estado fuese una empresa privada donde uno mete a quien quiera.

Aló, ¿SUNAT?

 

Al menos Castañeda no salió elegido presidente. Imaginen esto: fiel a su estilo a la cabeza de la Municipalidad de Lima, no hubiera emitido una sola declaración a la prensa e incluso la hubiera desalentado como lo hiciera del 2003 al 2010. Su famoso “déjenme trabajar” o “dejen que mis obras hablen por mi”, que fue interpretado como que trabajaba de manera prepotente, improvisada y sin consulta.

 

Al menos Pinazo no salió elegido presidente. Hubiéramos tenido a él o a gente de su entorno hablando huevadas todo el tiempo sin llegar a decir nada:

 

Al menos estamos frente a la “gran tansformación” del Perú. Un equipo claramente capaz, nombrados por sus altas competencias y no por favores. Gente que no le debe nada a nadie y que jamás tendrían pensado hacer las mugres que hubiera hecho cualquiera de los otros candidatos. Un grupo ejemplar e inmaculado que va a llevar al país por el mejor camino que hubiéramos podido desear jamás.

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