SPOILER ALERT: Este artículo tiene imágenes gore.

Una de las partes más interesantes de Corea del Sur es la gran variedad y alta calidad de la cultura culinaria. Después de haber viajado a países como Chile, donde la comida local deja mucho qué desear por no decir que es, simplemente, una sincera mierda, estar en un país con comida tan diferente a todo lo que estoy acostumbrado y que todo sean tan rico es super cool.

Recuerdo haber ido a uno de los pocos (¿como 3?) restaurantes coreanos en Lima y que apenas entré, el dueño me miró a los ojos y me dijo “NO ES CHIFA.” Y eso resume bastante las expectativas que cualquier pueda tener sobre la comida asiática porque, como todos sabemos: todos los chinos son iguales.

Pero bueno, el tema de hoy es un plato en especial, del que me habían contado desde mi llegada al país y que al fin llegué a probar la semana pasada durante la visita que me hizo mi fellow correspondant y bff 4ever Triana Amazonas. El plato fue este delicioso caldo de carne de res y especies llamado Toppegi (¿o algo así?). Miren qué rica res:

Ñammmmmm

 

¡Mentira! Es carne de perro. ¡Lolz!

El mercado Moran es uno de los mercados más ‘barrio’ alrededor de la capital coreana de Seoul y es conocida por ser la más grande distribuidora de carne de perro, que venden por kilo y es sorprendentemente más barato que la carne de res, que es super cara en Corea. Pero el consumo de carne de perro no sólo es debido a razones económicas, sino que también es una tradición ancestral coreana, se considera que la carne es un afrodisiaco y, la razón más obvia de todas: la carne de perro es FUCKING DELICIOSA.

Ñami ñamiiii

Lo único realmente jodido fue llegar al mercado, situado entre varias calles estrechas llenas de comerciantes vendiendo verduras, anguilas vivas y hotdogs, y luego llegar a una zona más amplia que está repleta de jaulas con perros.

Y encima son perros todo bonitos

Aún habiendo sido advertidos sobre las imágenes fuertes y crueles, al menos yo personalmente no pensaba que iba a llegar a afectarme de ninguna manera ver a los perros enjaulados. Se veían super tristes e incómodos. Las ganas de liberarlos flotaban en el aire, pero sinceramente la curiosidad de comérnoslos tenía la supremacía.

Aparte eran como las 4pm y todavía no habíamos almorzado.

Y bien, después de encontrar algún restaurante que no parecieses que nos fuese a dar diarrea explosiva por el resto de la semana y negociar el precio, nos sentamos en un stand sin paredes y con techo de plástico. Mientras esperábamos nuestro plato me puse a pensar en todas las discusiones que alguna vez haya tenido con vegetarianos, pescetarianos o veganos militantes. De hecho los dos mayores argumentos de este tipo de persona son 1) el maltrato que los animales reciben en las granjas (aka: pobrecitos los animalitos) y 2) lo poco saludable que es comer carne.

Sobre el punto 2, en serio nada que ver. Cualquier nutricionista te va a decir que la carne es la mejor fuente de proteínas, que son vitales para no morirte o algo así (y si bien la puedes reemplazar con alberjitas y tofu, no jodas pues, hippie. usar pantalones cuzqueños todos los días tampoco es absolutamente necesario, pero igual lo haces).

El punto 1 es el que siempre me pareció más difícil de debatir porque tiene una carga moral sujeta a la subjetividad emocional de cada individuo. A mi, personalmente, pensar en los chanchitos de San Fernando siendo torturados mientras un científico les canta canciones de cuna todas las noches no me jode tanto. Sin embargo, fácil es por el hecho de que tengo un perro (que no sé con qué cara lo voy a volver a mirar), entonces ver a todos los canes enjaulados super tristes hizo que todo se me vaya un poco en bad.

Claro que da más pena ver a animales más familiares bajo condiciones así. Películas con vacas que hablan sólo hay como 3, pero el perro fue idealizado siempre como el mejor amigo del hombre, y hasta donde se, la gente no acostumbra comerse a sus amigos (a menos que estés en el equipo de rugby uruguayo). Me estaba pasando de vueltas sobre comer perro, rodeado de los animalitos enjaluados y encima desde nuestra mesa esto es lo que podíamos ver:

¿Comida o mascota?

Close up!

Es Scott el cachorrito (8)

Y hablando de mascotas/comida, en la mayor parte del mundo los cuys (aka: Guinea Pigs) son considerados como mascotas. Basicamente son hamsters abrazables, sin embargo en Perú es normal y tradicional comerlos. Si bien el porcentaje que los consume es bajo, nadie parece estar criticando el hecho de que se coman a los cuyes excepto los extranjeros. En Corea casi algo casi parecido. El porcentaje de personas que comen perro es realmente bajo y se limita sobre todo a ‘provincianos tradicionales’, pero la crítica al consumo no viene sólo de los extranjeros sino también de los coreanos mismos, que protestan sobre el tema apenas tengan tiempo libre entre estudiar y jugar StarCraft.

Los asiáticos sí tienen alma, ¿ves?

Pero igual sentía que había una decisión moral qué tomar. No puedo andar discriminando animales porque algunos sean mascotas o no. Todos son consumibles y encima estando en una cultura donde comen perro entonces no estaba en ninguna posición de criticarlo. Si decidía no comer mi sopa de perro, tendría que tener la misma posición ética con respecto a absolutamente cada otro animal que alguna vez fuese a comerme en mi vida. Entonces, ¿saben qué? Lo comí. Y, ¿saben qué? Fue riquísimo.