Tuve la suerte de trabajar por más de 4 meses en una región rural del país (lo que quiera que eso signifique), como parte de un proyecto de “desarrollo” financiado por una conocida ONG peruana. A continuación algunas impresiones esta experiencia. En vez de hacer esto un texto pseudo académico, hagámoslo al estilo pseudo-revista-de-peluquería. Les dejamos una serie de “síntomas” que podrían ayudar a explicar por qué las ONGs peruanas son, finalmente, el bastión más fuerte de la ideología estilo Alberto Sofía Fujimori.

“Mátaaameeee”

 

1. Los regalitos
Construir canales de regadío; regalar equipos para guías de turismo; equipar “cocinas saludables”; hacer libros, revistas, trípticos y banners; dar cursos y capacitaciones tediosas; encuestar y pagar por transcribir encuestas; transcribir encuestas; hacer patas y crear clientelas; viajar en una Toyota Hilux; “empoderar” a personas desconocidas para que a la hora de los presupuestos participativos repitan de paporreta lo que el ingeniero más blancón les ha dicho que los acercará más al anhelado desarrollo; promover el mono cultivo; promover el poli cultivo; promover el turismo, la venta de un maíz rarísimo o salvarnos del cambio climático. Básicamente eso es lo que hace una ONG peruana hoy en día cuando implementa proyectos de desarrollo. Cientos de millones de dólares cada año entran a las arcas de las ONG’s en el Perú. ¿Qué se ha logrado con esto? Pues crear relaciones de clientela, círculos viciosos simbióticos entre ingenieros, pseudo-intelectuales reciclados, pequeños partidos políticos locales, medios de comunicación, mistis, y campesinos, pobres, beneficiarios, o como quieras llamarlos. Es fácil: sin pobres (beneficiarios), muchas ONG’s no tienen razón de ser, tampoco muchos partidos políticos o medios de comunicación. Ojo: no decimos que las ONG’s sean causantes de la pobreza de estas poblaciones, ni que sus trabajadores estén empecinados en reproducir sistemáticamente su condición de pobreza para asegurarse su propia reproducción económica. Es más peligrosa la ceguera y la incapacidad de auto-criticarse de las ONG’s lo que las hace sumamente peligrosas. Algunas han trabajado con poblaciones por décadas y no han aprendido nada. La diferencia es que acá no hay mítines, hay talleres y congresos, en los que no se reparten sacos de arroz, pero sí algunos cargos y un rico almuerzo.

“Discutamos sobre la pobreza”

 

Los “ingenieros” de las ONG, -nuevos gamonales del campo peruano- son el camino más rápido de cientos de peruanos para conseguir fácilmente beneficios, favores o regalos que van desde lo económico (subsidios directos, conexiones con mercados), hasta lo político (favores, intermediación). Reyezuelos de los andes peruanos, manejando millones de dólares. ¿Les suena conocido o naranja? No es raro, pues, que en Perú ya existan decenas de centros urbanos que viven de empresas mineras, ONG’s, narcotráfico y turismo a la vez. Todos vecinos.

“Y esto evitará cualquier posible problema


2. Pobre(citos)
Existe un cierto eufemismo –o afán de usar eufemismos- a la hora de referirse a los “beneficiarios” (vaya, acá otro eufemismo más) de los programas de desarrollo que diseñan y manejan las ONG’s peruanas (y de todo el mundo).

¿Drogadicto? Creo que el término adecuado es ‘loco de la calle’.

 

¿Quiénes son estos beneficiarios? Creo que justamente ahí está el problema –o al menos una de sus aristas. Los “beneficiarios” de estos proyectos son poblaciones, o grupos dentro de poblaciones (familias, por ejemplo), que trabajarán con el proyecto buscando beneficios para ellos y sus comunidades. La promesa final es lograr el tan ansiado desarrollo, en trabajo conjunto con los encargados del proyecto y las instituciones. En el mejor de los casos el proyecto habrá estudiado el entorno social, y geográfico, logrando desarrollar una propuesta innovadora, que sea tolerante y que dialogue con sus particularidades culturales, etc. En el mejor escenario, a los promotores del proyecto les importará en algo lo que están haciendo y a los beneficiarios les interesará la iniciativa y saldrá un producto de trabajo medianamente desastroso. Un paliativo para una situación insostenible, que es la economía campesina y sus diferentes promesas (lo orgánico, lo transgénico, la minería, el narcotráfico, etc.)

De acuerdo, ahora que lo pienso, el término “beneficiario” sí podría ser uno de los mejores a la hora de referirse a estas personas. El término pobres queda corto, porque ya no todos lo son (de hecho hay “beneficiarios” con mucho capital y pequeñas fortunas);  el término indígenas también, porque las categorías étnicas se han diluido en muchos lugares por diferentes razones (ojo, esto no significa que no exista una forma de “etnicidad” o una cuestión indígena, es sólo que no se puede usar como un indicador general de lo que pasa en el mundo rural); campesinos también, porque no todos lo son (y hay muchos que no quieren serlo y que viven de actividades más lucrativas como el comercio).

Este gráfico denota un sistema feudal, y también sirve como lista de beneficiarios


La cuestión es la siguiente: ¿Con quiénes trabajan estas ONG’s? ¿Cómo se selecciona a los beneficiarios? ¿Cómo sobreviven estas organizaciones? Básicamente lo que hay que hacer es buscar una población fetiche para una financiera comprometida. Una vez encontrada esta población fetiche (víctimas de la violencia, pastores en riesgo, trabajadores mineros, nativos selváticos), hay que presentar la situación caótica en la que viven (¿No es así la de todos?) y convencer a un grupo de europeos o canadienses de que tu chamba puede cambiar significativamente la vida de estas personas.

También válido: convencer a Brangelina

 

Ahora bien, dentro de estas “poblaciones”, es necesario seleccionar también a un reducido grupo de beneficiarios que recibirán los mimos, caricias, puteadas y sermones de los ingenieros. Felicitaciones: dividiste al pueblo una vez más. Lamentablemente, en muchos casos son justamente aquellos pobladores que tienen más tiempo (por sus negocios, por ejemplo), o los que han estado mejor capacitados (por su educación o por ser caseritos de las ONG’s), los que suelen recibir los mayores beneficios. Darwinismo, dicen.

Finalmente los “beneficiarios” son tratados como seres tontos a los que cada 5 años (o 10, porque hay un lag, definitivamente), les vas a prometer un nuevo futuro feliz: la promesa de la revolución verde, los productos orgánicos, el turismo, la biodiversidad, Perú Nebraska. En el norte, sur, centro, selva, sierra.

“¡Tienen derecho a comer rico!”

 

3. Los “beneficiarios”
No son idiotas. Por más de 30 años han venido recibiendo ONG’s que prometen el oro, el desarrollo, Internet y un viaje a Nueva York, así que muchos de los beneficiarios están alertas frente a las propuestas que puedas llevar. En la mayoría de los casos harán como que entienden y tratarán de sacar el máximo de provecho a la iniciativa que les presentas. Saben que cuando tu chamba se acabe te vas a quitar, y que luego vendrá otro después de ti a hacer preguntas acerca de la chamba que hiciste. Algo tan irritante como cuando Telefónica te llama a que califiques a su producto.

Encima siempre es mientras estás almorzando


Aun así hay gente que sigue confiando en este tipo de trabajos y que se conecta bien con algunas iniciativas y logra sacar provecho. En muchos casos –si no son la mayoría- a menos que lleves premios, incentivos, o beneficios económicos directos y perceptibles no lograrás captar la atención de los pobladores, quienes te vacilarán y mecerán una y otra vez. Si no hay almuerzo, el taller va a fracasar. Si no hay transporte, puede que nos quedemos jatos cuando nos florees con lo mismo que nos dijo tu ONG rival (que hace exactamente lo mismo que tú, pero que probablemente tiene mejores regalos).

“¡Segways para todos!”

 

4. Estado
El Estado peruano tiene una relación esquizofrénica con las ONG’s. Tan esquizofrénica que algunos podrían considerar que el Estado peruano es sumamente cínico y pendejo, tan pendejo como para engañar a todos y asegurar su reproducción y la defensa de sus intereses.

Habla bien

 

Pero dentro de lo que entendemos por Estado (a nivel organizacional), tenemos diferentes actitudes y estrategias:

A nivel central, Alan estuvo metiendo chacota con el tema de las ONG’s en la primera parte de su gobierno. Creo que ya ha entendido que realmente no tienen ninguna capacidad de convocatoria y que echarles el pato de las movilizaciones en diferentes partes del país no convence a nadie. Aun así, parece que hay una tendencia a su fiscalización. La verdad es que las ONG’s le han salvado el pellejo al Estado central en muchos casos, y que en muchos otros casos han hecho su chamba limpia (obras) y sucia (obras).

A nivel regional y local otra es la cosa. La relación puede llegar a puntos locos, y puede traer a colación muchos de los vicios y malos hábitos que se entretejen en los fríos y oscuros pasillos de las municipalidades en el Perú. La ONG puede:

1.Poner almuerzos y hacerte trípticos; juntar líderes y cabezas de organizaciones para que te los lleves al bolsillo; convocar reuniones y demostrar que la sociedad civil existe en todo el país; ponerte nuevas computadoras en la oficina; donarte una Hilux; ayudarte a moverte de un pueblo a otro; llevar tus oficios; ponerte un canal de regadío o mejorar un relleno sanitario; solucionarte harta de la chamba que tienes que hacer y que simplemente no te da la gana o no sabes hacer, como por ejemplo, hacer un plan de desarrollo; etc.

Aunque también puede:

2. Poner a tu pueblo en tu contra, juntar a los líderes para que te hagan barullo, hablar mal de ti con sus financieras para que se quiten de la zona, etc.

Como si realmente hubiese que convencerlos

 

Entonces, lo que tienes que hacer, es sonreír para la foto y negociar. Establecer relaciones de tipo clientelista con estas organizaciones, firmando sus listas de asistencia y haciendo convenios estratégicos para que tus 4 años en la municipalidad se pasen tranqui, y que otros hagan la chamba por ti. Todos contentos. Es casi como un service gratuito, la prostituta japonesa/masajista que te espera en el hotel para cerrar el trato. Depende de ti que sea o no sea un dolor en el culo.

Pero, por más que muchas de estas ONG’s se han esmerado en apoyar candidaturas regionales, locales, o presidenciales, el aire que las rodea es el aire del fujimorismo. Del clientelismo a todos los niveles; del estilo Ferrando con “rostro social”. De encontrar nichos de posibles beneficiarios y acercarte a ellos al estilo Herba Life y prometerles un futuro mejor. De promover propuestas de carácter público –desarrollo- a nivel privado –para tu familia y amigos-. Sólo tienes que venir a la reunión. Habrá almuerzo y regalos.