Considero que PPK es una persona con un poco de seso. Y si es así, entonces al despertarse cada día en su cama de más de mil dólares debe de plantearse rápidamente -luego de leer algunos periódicos limeños y páginas web- las siguientes preguntas:

¿Qué significa ser el “candidato de las redes sociales”?
¿Qué significa ser el “candidato de los jóvenes”?
¿Qué significa dejar que me toquen el pene en las calles?

Acá ensayamos algunas respuestas (A la primera de las preguntas).

¿Qué significa ser el candidato de las redes sociales?


Significa, básicamente, que eres un ser patético. Y por varias razones.

En primer lugar, porque su “magnífica” participación (calificada así por sus ayayeros, “bloggers” y periódicos limeños, y algunos “jóvenes activistas”) se da solamente en 2 redes sociales en un país en el que menos del 30% de la población cuenta con servicio de internet permanentemente y en el que un porcentaje aún más bajo participa de manera constante y produciendo -no rebotando o consumiendo únicamente- información  (el 2.0 famoso, o como le quieras llamar).

En segundo lugar, porque no podemos observar su participación en la red social más popular y “picante” del país, el Hi5 (29% de usuarios lo usan). Su activismo se restringe a Facebook (27% del total de los usuarios), y Twitter (2%). Si bien es cierto que resulta mucho más fácil intercambiar información respecto a eventos o “propuestas” en la plataforma de Facebook, el grueso de usuarios sigue prefiriendo Hi5 por motivos que no analizaremos aquí (sexo).

En tercer lugar por el nivel de los “debates”. Da pena decirlo, pero cualquier mensaje en Facebook que exceda los 1000 caracteres no es leído por nadie. El “debate” en Facebook tiene que ser rápido y directo. Un K.O desde el arranque, como un buen cuento. Nadie lee un wall post que tiene 340 comentarios, ni aunque sea el muro de Gaddafi o Lionel Messi. Si es que a 340 personas les gusta lo mismo, entonces tiene que ser sumamente marica.

Y de los debates podemos ver que existen 2 tipos de activismo. El activismo “Voy a votar por PPK porque mi papá dijo que si no gana tendremos que irnos a vivir a Holanda” que, a mi parecer, es más estúpido pero mucho menos nocivo (por cuestiones de espacio, obviamente). Este tipo de activismo está monopolizado principalmente por peruanos de universidades privadas y jóvenes profesoinales entre los 18 y 25 años. Y, no sé si me equivoco, pero son generalmente mujeres. Se parece al activismo a lo Susana Villarán, que fue sumamente asqueroso y dejó a los limeños una vez más en ridículo frente a todo el país: mi foto con el pin de PPK.

Tenemos después el activismo “Voy a postear algo de más de 1000 caracteres porque no entiendo que Facebook no es un foro, o que no es una comunidad de yupimsn, o que no es un foro de comentarios de noticias del  ‘Líbero'”. Y aquí el problema que tienen estos jóvenes emprendedores de la política en Facebook es similar al de Twitter y al de las cadenas de correo que también usan. Los mensajes gigantes o muy constantes son un dolor en el culo. Nadie los lee, a nadie le importan. Sólo a los adultos mayores, que mandan y revisan todas las cadenas. Son molestosos, largos de leer, y todos dicen lo mismo. Son como los planes de gobierno (que nadie lee, pero todos dicen que su candidato tiene el mejor).

En cualquiera de estos casos, el activismo es patético. No le llamemos activismo, porque no hay realmente una “acción política” per se. La acción política es aquí una acción de ingienería comercial o de marketing político. Y acá a PPK le damos un punto a favor. Su lectura de la campaña política en el Perú, pese a ser desastrosa y desatinada (nadie lo conoce fuera de los centros urbanos mayores), ha sido acertada en un punto: no hace falta decir nada coherente o interesante para el desarrollo del país o del diálogo político, solamente hay que saber llegar a la chacota con fuerza. No importa si es que es con un Kuy, o si te agarra la pinga una mujer o un hombre. Lo que importa es que la gente sepa que eres como uno, y mejorado, porque eres blanco pero te puedes levantar a una chola y llevarla a desayunar en el Marriot (demócrata). No importa si es que propones que los funcionarios públicos pasen 7 años en provincias antes de trabajar en el Estado (Aló, ¿Lenin?) o si es que vas a hacer lobby con todas las mineras. Tampoco importa el pasaporte que usas o la nacionalidad que ostentas. Lo único que importa es que tú y yo seamos activistas 2.0. Porque hasta los cholos tienen su pin de PPK.