AMPAYAN A MELISSA CON ‘URRACO’, dice el titular del diario ‘Trome’; supuestamente el periódico más vendido del mundo. No teniendo idea de quién es Melissa, la trama de la noticia sólo puede ser deducida a medias a través de la contextualización forzosa. Al ser esta la noticia más relevante de el medio escrito más ampliamente distribuído a nivel nacional, me es inevitable sentirme totalmente alienado de la cultura que me rodea, partiendo de mi propia ignorancia mediática. Incluso nace cierta culpa de no saber quién es Melissa. Leer el resto de titulares en su portal virtual me hace sentir más desubicado aún a través de un abanico de personajes de los que no he oído hablar nunca antes en toda mi vida: “Rebecca: ‘Salió la vedette que llevo dentro’”, “Marisol estaría embarazada”, “Lucho Cuéllar se casa con su chibola”, “Angie es la reina de ‘El Gran Teteo’”… OK, a esa creo que sí la conozco. Angie Jibaja, ¿cierto? Pero, ¿qué demonios es el gran teteo? ¿Cómo puedo haber vivido en Lima durante los último 8 años y no estar familiarizado con los hitos culturales más relevantes de la época? ¿Cómo así no ha importado en lo absoluto mantenerme enterado de nada y ni siquiera saber quién es Melissa?

Lima está fraccionada; socialmente, económicamente, culturalmente, en cuanto a edad, el distrito en el que vives, el distrito en el que decidas emborracharte, etc. No es novedad, obvio. El hecho importante no es sólo que seamos diferentes, sino que no querramos conocernos mutuamente y peor aún, que ni siquiera sea necesario hacerlo para vivir tranquilamente en la ciudad. Cada uno en su propia cápsula social y todo bacán. Hoy en día es más fácil que nunca antes ignorar el mundo que nos rodea. Así, las últimas décadas han traído la colonización de las clases altas hacia los lugares más aislados posibles: desde La Planicie en La Molina, hasta las playas amuralladas de Asia (justo al frente del pueblo virtualmente abandonado que siempre estuvo allí incluso antes de las casas blancas y el boulevard de neón). Este concepto transferido al mundo de los medios involucra simplemente cambiar de canal y limitarse a ver televisión por cable, cosa que aparentemente hice toda la vida causando que ahora me sienta totalmente desubicado en mi propio país.

No estoy diciendo que los problemas sociales en el Perú sean culpa exclusiva de Cable Mágico y su llegada a mediado de los noventas, pero por un rato imaginemos que sí y busquemos pretextos. El cable ha traído una una desmocratización[1] y no sólo a nivel de cultura popular, sino también política. El sábado pasado el debate de candidatos a la alcaldía de Lima fue transmitida de manera exclusiva por Canal N, un canal de cable. Habiendo 9 millones de habitantes en Lima de los cuales sólo alrededor de 400mil tienen acceso a cable en sus casas (al menos de manera legal) esto no es permitible. Si me pierdo de ‘El gran teteo’, creo que puedo vivir tranquilo, pero si alguien no tiene la posibilidad de ver el debate de los postulantes a ser representantes del pueblo, entonces estamos teniendo un inmenso problema de comunicación que afecta la vida social y política en el Perú. Este es un tema del que se debe hablar para poder corregir.

Cada vez nos estamos volviendo más distantes entre nosotros y en vez de que tratemos de detenerlo, seguimos construyendo muros más altos y seguimos incorporando nuevos canales a nuestro servicio de cable, como para ver ‘Dancing with the stars’ en vez de ‘Bailando por un sueño’.

Probablemente esté siendo bien hipócrita al quejarme, estando desde este lado de la cerca. Habiendo crecido con cable e internet, me crié con un concepto cultural totalmente globalizado, desesperado por emular el mundo extranjero antes que hacer el vago esfuerzo de mirar hacia las calles en las que vivo. (Estoy dramatizando). No es tan difícil incorporarse culturalmente, lo difícil es querer hacerlo.

A modo de epílogo:

Melissa es la novia del jugador de fútbol Jefferson Farfán. Ahora todos hemos aprendido algo nuevo.

🙁


[1] Suponiendo que esta palabra es el antónimo de ‘democratización’ ya que no pude confirmarlo por Internet.